La XXVI edición de 'El alcalde de Zalamea' arrasa en taquilla y recibe el reconocimiento nacional de la crítica

El momento en el que Pedro Crespo es traicionado y secuestran a su hija Isabel /MARÍA FORTUNA
El momento en el que Pedro Crespo es traicionado y secuestran a su hija Isabel / MARÍA FORTUNA

La obra se estrenó como Fiesta de Interés Tuístico Nacional presentando novedades bajo la dirección de Olga Estecha

María Fortuna
MARÍA FORTUNA

Una silla, un sombrero blanco y los versos de un poema. Podía ser el inicio de cualquier espectáculo, pero no, esta escena dio comienzo a la vigésimo sexta edición de 'El alcalde de Zalamea'. Cada uno de los elementos mencionados anteriormente no estaban expuestos de manera accidental, si no que fue el emotivo y tierno homenaje que la actual directora, Olga Estecha, quiso hacerle al desaparecido Miguel Nieto, en una noche de teatro en la cual él estuvo presente en todo momento.

Una edición que ha roto los esquemas en índice de ventas superando las 20.000 entradas. Desde el jueves hasta el domingo en las gradas de la Plaza de la Constitución 'no cabía un alma', y aunque pueda ser una frase hecha, fue cierto; muchas personas se quedaron sin poder verla debido a la gran demanda en las reservas.

La Plaza de la Constitución se abarrotó de público los cuatro dias de representación
La Plaza de la Constitución se abarrotó de público los cuatro dias de representación / MARÍA FORTUNA

Nervios, incertidumbre, últimas directrices, repasos de guión, y se encienden las luces para volver un año más al siglo XVI. Y ya son veintiséis en los que el pueblo de Zalamea se une para rendir su particular homenaje a Calderón.

Un cuarto de siglo ya pasado en la que esta pequeña localidad pacense ha logrado traspasar fronteras y demostrar al país entero de lo que son capaces, al lograr, entre otras muchas cosas, la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional. Siendo este, precisamente, uno de los principales alicientes de la edición de este año, al que acompañó, sin duda, el cambio de dirección y las novedades que conllevaba.

Algo que ya anunció meses antes la propia Estecha, y que se materializó el pasado fin de semana. La principal novedad se observó nada más entrar, ya que en el montaje antiguo la obra se desarrollaba en dos escenarios, y en el recién estrenado, todas las escenas tenían lugar en el mismo. 'Unas palomitas' muy bien organizadas que abrieron la función, con un recuerdo al cielo en forma de grito para mencionar al eterno Miguel Nieto, y de manera seguida aparecieron Rebolledo y la Chispa.

Tras ellos, todo el elenco de personajes que ya estamos acostumbrados a ver en el escenario ilipense pero con ligeros cambios de guión. Los tercios de Flandes volvieron a emocionar al público anunciando su llegada y trasportando a Zalamea al Siglo de Oro un año más. Una Isabel más joven, Pedro Crespo con su templanza habitual y un Don Álvaro haciendo alarde de experiencia sumergieron al público en este drama de traición y honra.

Un año más cientos de ilipenses hicieron posible la obra de 'El alcalde de Zalamea'
Un año más cientos de ilipenses hicieron posible la obra de 'El alcalde de Zalamea' / MARÍA FORTUNA

Una mención especial merece el recién incorporado sketch de las lavanderas, en las que una de ellas, haciendo un guiño al acento ilipense y tirando de raíces, interpretó un monólogo que arrebató al público tres ovaciones seguidas.

La esencia de la obra estaba intacta, pero los cambios realizados por Estecha, es innegable, que le aportaron frescura, ligereza y ritmo, y se hicieron notar. Un trabajo por el que la recién estrenada directora recibió el aplauso y los halagos del público y de la crítica.

Un nuevo ritmo que hizo que ninguno de los espectadores perdiera detalle de la veintiséis edición de 'su alcalde'. Una edición que será recordada por muchas cosas, pero la principal es porque una vez más Zalamea ha demostrado estar por encima de las circunstancias y adaptarse a los cambios.

Ha vuelto a unirse sin condiciones, sin ruegos, solo llevados por el amor al teatro, a Calderón y a su pueblo. Un pueblo que desde 1994 no ha vuelto a ser el mismo y, que ahora, con poco más de cuatro mil habitantes ya es un punto de interés turístico en toda España gracias a los años de trabajo de sus vecinos.