Más de 600 participantes dan vida a la V edición de la 'Ruta de los Tartesos'

Los participantes salieron del pueblo por el camino de la Charca /V. CENTENO
Los participantes salieron del pueblo por el camino de la Charca / V. CENTENO

Un año más unió el teatro y la historia con el deporte a lo largo de los 25 kilómetros de recorrido por el término municipal

María Fortuna
MARÍA FORTUNA

El pasado 7 de octubre la localidad acogió la celebración de la quinta edición de la ruta de los tartesos, que de nuevo cobró vida con la participación de más de seiscientas personas. La jornada amaneció soleada y con unas temperaturas impropias para la época otoñal. Poco a poco cientos de personas se fueron congregando en la plaza Calderón de la Barca, lugar donde se recogieron las inscripciones y estaba estipulada la línea de salida. Una vez que se reunieron todos, emprendieron el camino pasando por el Dystílo y el Castillo de Arribalavilla, que fueron visitados por todos los senderistas que venían de lejos, para después continuar por la calle Pilar, Sevilla y desembocar finalmente en el 'Camino de la Charca'.

En Zalamea se reunieron senderistas provenientes de diversos lugares como Badajoz, Zafra, Villafranca de los Barros, Olivenza, Montijo, Alcuéscar, Plasencia, Sierra Norte de Sevilla desde localidades como El Pedroso, Cazalla, Guadalcanal, o la localidad sevillana de Mairena del Alcor. Todo esto, más medio centenar de pueblos de Extremadura más pequeños que tuvieron representación.

Una ruta que, por cuarto año consecutivo, reúne deporte, historia, cultura y teatro a lo largo de los 25 kilómetros en los que se extiende su recorrido. Como en ediciones anteriores, se ofrecieron dos trayectos alternativos con una distancia más reducida con 18 y 7 kilómetros respectivamente. La media distancia fue la que más senderistas acogió con un total de cuatrocientos, mientras que doscientos llegaron hasta el final y apenas una quincena realizó la corta. «El aumento sustancial de participantes, debido a que en la última ruta no llegamos a los doscientos, ha sido por el cambio de fecha, al situarla a principios de temporada que los senderistas la esperan con ganas, y una promoción mucho más efectiva por nuestra parte», explica el coordinador del Servicio Municipal de Deportes de Zalamea, Santi Tamayo.

Los lugares de avituallamiento tenían un componente muy especial que diferencia esta ruta del resto que se realizan en la región. Cuando los senderistas pasaron por la charca de Zalamea se encontró con un grupo de 'Lavanderas' llegadas desde el siglo XVII a cargo de la Asociación de mujeres, amén de los famosos 'Tercios de Flandes' que esperaban a los caminantes con espadas alzadas por varios puntos del camino.

Además, la escena más representativa de la obra entre Pedro Crespo y Don Lope, también aguardaba en otro recóndito lugar de la ruta que era parada obligada para todos los senderistas que llegaban a su paso, junto con las cálidas 'Bolilleras' que como cada año se encontraban tejiendo en los alrededores de la iglesia de Docenario.

Por su parte, a lo largo de los más de veinte kilómetros no faltaron villanos y villanas que amenizaban el esfuerzo a los participantes con bebida, comida y alegres bailes.

Cultura en Cancho Roano

Los más valientes que se atrevieron con el trayecto largo, llegaron a Cancho Roano, donde les esperaba otra nueva sorpresa. La Asociación de Desarrollo Rural 'Rurex', había preparado una actividad sobre el conocimiento que los senderistas tenían sobre el yacimiento tartésico, además de ofrecer información sobre el mismo y curiosidades históricas. Más de dos centenares de personas participaron en esta actividad cultural que resultó un éxito.

Una vez que finalizó la ruta, y tras la vuelta a pie de todos los participantes a Zalamea, debido a que era una ruta 'circular', se ofreció una paella cortesía del Ayuntamiento para reponer fuerzas. Otros de los participantes prefirieron ir a las barras que los establecimientos locales sacaron a la calle para degustar diferentes platos típicos, lo que supuso una inyección económica en hostelería durante toda la tarde.

Asimismo, se realizaron varias visitas guiadas al patrimonio histórico y cultural de la localidad a cargo de la oficina de Turismo municipal que pusieron la guinda final a este día donde Calderón volvió a resucitar a través de sus Tercios y sus villanos, donde los lejanos tartesos en Cancho Roano recibieron la visita de cientos de extraños llegados desde el siglo XXI, igual que Don Juan de Zúñiga en su palacio al paso de los visitantes por el Castillo de Arribalavilla, todo ello fomentando la convivencia y demostrando que el deporte, la cultura y la historia pueden forman un tándem perfecto.

 

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