Las mujeres de Zalamea reivindicaron la igualdad el 8 de marzo a través del teatro

Las mujeres de la Asociación de Zalmaea /CEDIDA
Las mujeres de la Asociación de Zalmaea / CEDIDA

Interpretaron tres sketch en los que se trataron varias problemáticas que afectan a la mujer

María Fortuna
MARÍA FORTUNA

Un año más llegó el 8 de marzo una fecha marcada en rojo en el calendario de Zalamea igual que en el resto del mundo para conmemorar el Día Internacional de la Mujer. Para ello, y como es habitual desde el Ayuntamiento de la localidad, organizaron una jornada de reivindicación a través del teatro. En esta ocasión, las encargadas de dar comienzo al programa fueron las asociaciones de mujeres de Zalamea, Quintana, Helechal y Monterrubio con su proyecto teatral contra la violencia de género titulado 'Tras las paredes'.

A su vez, este está organizado por COMUSER (Consejo de la Mujer de la Serena), junto con la Oficina de Igualdad de la mancomunidad de municipios de La Serena. En este proyecto teatral, que va ya por su segunda edición, cada asociación realizó un sketch con una temática diferente relacionada con la mujer que ensayan desde octubre bajo la dirección de Miguel Ángel Latorre.

Antes comenzar, el alcalde de la localidad, Miguel Ángel Fuentes y la concejal de Urbanismo, Amalia Galán fueron los encargados de leer el manifiesto y mostrar públicamente su intención de seguir luchando a nivel local por la igualdad real de la mujer en todos los ámbitos de la vida.

Al finalizar dichas intervenciones salieron al escenario la asociación de Monterrubio que abrió la jornada de teatro. Tras ellas, la agrupación de Zalamea representó tres sketch diferentes.

El primero de ellos recreó una de las escenas de 'La casa de Bernarda Alba'. Escrita por García Lorca en el verano de 1936 recrea los problemas con los que tenían que lidiar las mujeres de los pueblos de aquel entonces, de vidas restringidas de libertad y sexualidad. «Precisamente por eso se eligió interpretar una de las escenas de la obra, debido a la imagen de una mujer sumisa, asfixiada por los cánones de moralidad y pulcritud que había por entonces y que por desgracia, hoy en día, muchas mujeres padecen», informa Flori Sánchez, agente de Igualdad de mancomunidad. En concreto, las tres protagonistas interpretaron la escena en la que están velando al segundo marido de Bernarda.

En el diálogo, adaptado de la obra de Lorca, se aprecia la hipocresía y la miseria espiritual que muestran los personajes. Tras conversaciones entre las dos protagonistas y la aparición de una mendiga, entra el duelo en escena y, cuando éstas se van, Bernarda aprovecha para criticar a las mujeres que habían llorado la muerte del difunto. «Muchas veces somos las propias mujeres las más críticas con nosotras mismas, y es algo contra lo que debemos luchar porque todas reivindicamos una causa común», añade Sánchez.

En la siguiente escena, las protagonistas fueron tres mujeres. Una madre, una tía y la futura mujer de su hijo que es extranjera. Desde el primer momento se observa el rechazo por parte de ambas hacia la chica. Comienzan a preguntarle sobre su vida, de dónde viene, porqué llegó a España y rápidamente entran los prejuicios en escena cuando nombran la prostitución. «Este es otro de l

os temas importantes que queríamos reflejar en la representación. Hoy en día hay muchas personas que tienen mucha reticencia a las mujeres que llegan de otros países porque piensan que vienen para aprovecharse de sus hijos». Las protagonistas de la escena empiezan a preguntar si ha acostado con muchos hombres, si viene por dinero y si no tiene 'buenas intenciones'. Tras escuchar todos esas faltas de respeto hacia su persona, la chica con ímpetu y decisión emprende un diálogo en el que les explica que hay muchas mujeres que sufren abusos sexuales y están obligadas a practicar la prostitución, pero por ello no son peores personas y hace una oda a la tolerancia y lo necesaria que son las segundas oportunidades para estas mujeres que vienen huyendo de un infierno.

De nuevo, el escenario cambió y un nuevo elenco de actores salió a escena. En este caso una pareja de marido y mujer conversan como cualquier otra. La mujer, con cierto miedo y retraída, comenta a su marido que quiere trabajar para sentirse realizada y poder colaborar en la economía familiar. Por su parte, el hombre le dice que quiere que esté en casa con los cuidados del hogar.

La conversación comienza a tildarse de tintes machistas en el momento en el que el marido, con cierta agresividad le prohíbe que trabaje porque piensa que si es independiente económicamente lo dejará. «Esta situación que aquí era ficticia e interpretada por actores, se da a diario en más hogares de los que podemos imaginar. Queríamos que fuera tan directo para que los espectadores se dieran cuenta que todavía queda mucho por luchar y reivindicar para que la mujer tome más fuerza y desaparezcan de los hogares situaciones machistas y controladoras de este tipo», concluye Sánchez.

Tras finalizar los tres grupos de asociaciones el teatro, todas salieron juntas al escenario con mensajes reivindicativos. La jornada concluyó con un aperitivo para todos cortesía del Ayuntamiento de Zalamea en el que disfrutaron del trabajo bien hecho poniendo su granito de arena para erradicar la violencia de género y lograr la igualdad real de la mujer.