Estado del lugar tras su limpieza. / Cedida

El Ayuntamiento lleva a cabo la limpieza del interior del Castillo

Ana Isabel Padilla Macías
ANA ISABEL PADILLA MACÍAS Zalamea

El equipo de gobierno de Zalamea de la Serena, en su apuesta de poner en valor el patrimonio cultural de la localidad, ha llevado a cabo la limpieza y adecuación del interior del Castillo, una actuación «muy necesaria», como han señalado desde el Ayuntamiento de la localidad, «para que luzca impecable y los vecinos y visitantes puedan deleitarse con todo su esplendor».

Como es posible apreciar en las fotografías, antes de llevar a cabo la limpieza del lugar, las distintas zonas del castillo mostraban acumulación de hierbas que estaban proliferando por el suelo y entre algunas de las piedras, una situación que no solo afecta estéticamente, sino que, de no poner remedio, podrían dañarlas.

Estado en que estaba antes de la limpieza. / Cedidas

El castillo de Arribalavilla tiene, probablemente, origen islámico y fue construido a partir de la conquista cristiana, entre 1232 y 1240 a manos de la Orden de Alcántara. Sin embargo, se le hicieron importantes reformas entre los siglos XV y XVI.

De planta rectangular, tiene 4 torres en las equinas; una cilíndrica, de mampostería y coronada por una España, probablemente la más arcaica. Las otras tres tienen forma de prisma y su datación es posterior, del siglo XV. En el centro del patio de armas está el aljibe principal, de estructura rectangular y abovedada, del siglo XVI.

En el flanco oeste se adhirió el palacio prioral que D. Juan de Zúñiga, último maestre de la Orden e Alcántara, ordenó construir como residencia personal a finales del siglo XV destruyendo el muro occidental del castillo. Aquí residió junto a una corte de eruditos creando una de las primeras y más productivas academias humanistas del momento, destacando entre ellos el filólogo Elio Antonio de Nebrija.

De la Casa-Palacio queda buena parte de la fachada principal, donde se distinguen dos portadas, ventanales, balcón y la cornisa.

En 1826, se instaló en el interior el cementerio municipal, siendo exhumados los restos que aún contenía en 1976, aunque quedan algunas lápidas de esta época en su interior.

Una de las grandes joyas de la localidad que es importante conservar y de obligada visita para quienes pasen por Zalamea de la Serena.