Miguel Nieto repasando los últimos detalles del guión M.F
Miguel Nieto repasando los últimos detalles del guión M.F

"La obra de 'El alcalde...' es un monumento vivo a Calderón y a Zalamea hecho por sus propios vecinos"

  • Miguel Nieto es el artífice de la obra más famosa de la comarca y en esta extena entrevista abre su casa a HOY Zalamea para compartir su magia con todos

Nos recibe con un rostro amable, sin sombrero, muestra el semblante tranquilo al que rodea su fiel barba blanca. Sus ojos azules reflejan toda una vida detrás y delante del escenario. Una manera diferente de vivir arriesgando que, sin quererlo, cambió el destino de un pueblo entero. Sus delgadas manos, artífices de la escritura de más de doscientos montajes teatrales, dejan vislumbrar el paso del tiempo. Para algunos mejor que para otros, en el caso de Miguel Nieto, los años le permiten seguir ejerciendo de manera infatigable su pasión por el teatro.

Pedro Crespo reclama la honra de su hija

Pedro Crespo reclama la honra de su hija / M.F

Ya sea al hablar de escenarios, de cine, de literatura o de cualquier anécdota banal logra envolverte, te transporta a ese momento, te hace imaginar. Cuenta sus no escasos avatares con una claridad meridiana propia del más ingenioso hidalgo y, aún hoy, confiesa, que volvería a vivir la vida exactamente de la misma manera que lo ha hecho. Quizás, en los tiempos que corren, es difícil imaginar el éxito de un proyecto de tales características donde un municipio entero se implicó. Una idea a veces catalogada de locura, que llegó a este pueblo de la Serena en un lejano 1994, de su mano, para revolucionar, sin límites, la forma de vida de un pueblo y la de sus habitantes. Por entonces, nadie podía imaginar que desde aquel año la cotidianidad de Zalamea no volvería a ser la misma.

Aquello se presentaba como un proyecto rompedor, novedoso, y llegaba a un pueblo por entonces de cuatro mil habitantes, donde en un principio, sonó a mezcla entre locura evidente y fracaso anunciado. “La Junta de Extremadura estaba buscando a alguien que hiciera un plan con estas características. A mí me interesó porque lo vi un reto y presenté mi proyecto, aunque lo difícil vendría después”, continúa. “Cuando llegué aquí aquel año en un primer intento conseguí que se apuntaran veinte niñas adolescentes. Tuve que recorrer todos los bares, sitios públicos, plazas y calles para convencer a la gente que se uniera” expresa.

A finales de ese mes 158 vecinos interpretaron lo que fue la primera edición del alcalde de Zalamea, sin saber que esta obra de Calderón de la Barca cambiaría la historia del pueblo. Hoy, con la llegada de agosto, la localidad se trasporta al siglo XVI con rituales, casi rutinarios, que llevan sucediéndose desde hace más de dos décadas, pero en aquellos años noventa aún quedaba mucho por hacer. “Fue difícil, pero muchos vecinos se implicaron, no sin miedo, en esta aventura. Se fue estableciendo poco a poco este compromiso mutuo que hace que cada año vaya creciendo. El éxito de la obra son ellos, yo solo muevo los hilos para que después brillen en escena”, declara. Los primeros años, pese a tener que lidiar en muchas batallas, relata, fueron los que hicieron que se asentaran las bases de la obra, sobre las que ya se mueven sin miedo más de 700 personas. Una cifra que se dice pronto, pero que supone casi un cuarto de la población, aunados, participando y trabajando codo con codo en un mismo proyecto. “Siempre he dicho que esta obra no entiende de política, riñas de hermanos ni de barrios. En su día, y lo sigue haciendo, unió a personas de todas las edades, condición social y tendencia política”, apostilla.

Los Tercios de Flandes a su llegada a Zalamea M.F.

Los Tercios de Flandes a su llegada a Zalamea M.F.

El alcalde de Zalamea, más allá de una simple representación de teatro, se ha convertido en un proyecto de integración social, de convivencia y de aprendizaje de valores entre los vecinos del municipio. Es la seña identificativa de todo un pueblo y un elemento definitorio. Cuatro siglos después de que el maestro Calderón de la Barca escribiera al mundo una historia, posible leyenda inventada con tintes de verdad, otro gran genio contemporáneo, Miguel Nieto, dio vida a esos personajes creando en Zalamea una ilusión común. “Fue mi primer montaje de este tipo, tras él he hecho otros 14 diferentes por todo el país, pero El alcalde de Zalamea, ha servido de precedente para el resto. El éxito obtenido aquí les llevó a las otras localidades a intentarlo sin miedo a lo desconocido. Porque, sin duda, de todas las experiencias teatrales de estas características la que ha despuntado es la que se ha hecho en Zalamea de la Serena”, declara.

Confiesa que llegó a Extremadura, llamado por José Manuel Villafaina, director del centro dramático de Extremadura, para crear por entonces la escuela dramática extremeña, aunque después no fuera hacia delante, “en un principio llegué de Madrid con la idea de estar 3 meses y llevo ya 25 años”. Respecto a Zalamea, su intención, relata, era estar solo un par de años dirigiendo la obra, y ahora lo tiene como residencia casi habitual, “al menos los meses de verano”, apunta. Habla de cada persona del pueblo como si se tratara de un vecino más, por lo que ya se considera ilipense de adopción. El trato con las casi mil personas que han pasado por sus manos desde que comenzara el proyecto ha hecho establecer un vinculo de relaciones mucho más profundo que el meramente teatral.

Sus ojos han visto crecer a niños, envejecer a ancianos, nacer bebés y fallecer personas. A través de su retina ha pasado la evolución de un pueblo que ya no es el mismo desde que esta obra aterrizara aquí. “Un ejemplo claro es que el que iba a hacer de alcalde uno de los días este año, David Bonilla, empezó la primera edición haciendo de niño. También está el caso de una madre que empezó con su hijo en la tripa cuando estaba embarazada, y ahora ese chico actúa regularmente en la obra”, comenta. Aun así, expresa que ha habido algunas ediciones donde no ha sido fácil reunir al número de personas necesaria para la puesta en escena “En alguna ocasión he llegado a decir que dejaba la obra si la gente no participaba en ella, y entonces reaccionaban de forma positiva implicándose muchos de ellos”, relata.

Isabel corre al encuentro de su padre que yace en el suelo

Isabel corre al encuentro de su padre que yace en el suelo / M.F.

“Empecé en el mundo del teatro con 15 años y voy a cumplir 65”. Afirma que ve la obra de manera muy diferente al resto del público “Estoy muy pendiente de los detalles durante la representación, asumo la responsabilidad de regidor, iluminación y sonido, y lo que más me preocupa son los tiempos, es decir, que cada personaje esté en el momento preciso”, apunta. El hecho de tener bajo la responsabilidad a más de 700 personas además de un montaje con animales y varios decorados, ha hecho que en dos ocasiones Miguel Nieto sufriera varios percances físicos. “En el primer año tras ver explotar un foco salí a correr y me caí en un escalón muy alto rompiéndome los dientes y un brazo que me tuvo siete meses en reposo, y a los diez años, me tropecé con una silla negra cuando estaba todo apagado y me lesioné cinco costillas”, recuerda como incidentes anecdóticos propios de la profesión.

Aún así, a lo largo de todos estos años con los cambios de gobierno e influencias políticas la figura de Miguel Nieto no ha estado exenta de dificultades por los intentos de modificar su estilo o su permanencia en la dirección de la obra. “En una ocasión cuando pidieron que me cambiaran por otro director la Junta respondió con un no rotundo argumentando que el proyecto estaba configurado para que lo desarrollara mi persona”, apostilla.

Metodología de trabajo

En referencia a su metodología de trabajo es activa y participativa, y la lleva a cabo mediante una serie de talleres previos de aprendizaje. “Tenemos que empezar de cero en muchas ocasiones, eles explico cómo colocar la voz, a comunicarse con los compañeros e intentar que expresen el dialogo sin recitarlo para que sea más creíble. Es decir, enseñarles lo básico para que trabajen como lo haría un actor profesional”. Expone que los cursos sirven, entre otras cosas, para que las personas sepan cuáles son sus métodos de trabajos. “Hoy en día, después de tantas ediciones, los actores comprenden a los personajes y edición tras edición le van sacando más jugo ellos mismos”.

“Traer esta obra a Zalamea amplió las expectativas de sus vecinos y fue generando una cultural teatral muy arraigada. Ahora hacen excursiones para asistir representaciones, a Mérida, a Madrid etc. Cuando se habla de la localidad es inevitable no hacer referencia al teatro.” Los meses previos a la representación la rutina del pueblo cambia, la gente tiene otro diario diferente y casi todo gira en torno a la obra. Sirve de expansión y estimulo para muchos de ellos, además de un modo de socialización a través del teatro.

Además sentencia, “esta obra cambió la vida a muchas personas”. Relata que muchos vecinos tenían y tienen inquietudes artísticas y aquí se les presentó un medio para desarrollarlas. Aunque, apunta, “este medio no está tan bien explotada como debería. Hay mucha gente que dice que solo somos unos cuantos, y yo me pregunto ¿700 somos unos cuantos? estamos deseando que venga gente nueva y que haya variedad en los papeles protagonistas”, relata.

La publicidad más inesperada

“Zalamea no sería lo mismo sin esos 4 días de representación”, afirma Nieto, en este punto hace referencia a la publicidad que la obra ha ido obteniendo en las últimas ediciones. En concreto, recuerda la famosa anécdota ocurrida con la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) que subió a la palestra nacional de los medios de comunicación a esta obra interpretada por aficionados de un pueblo de la comarca de la serena. “Estábamos en la rueda de prensa del año 2009, y al terminar, ya de pie, dijo el que era alcalde por entonces, Javier Paredes, delante los medios allí presentes que la SGAE les habían reclamado 42.000 euros y que ellos no estaban dispuestos a pagar semejante cantidad”.

Don Álvaro se enfrenta a Pedro Crespo

Don Álvaro se enfrenta a Pedro Crespo / M.F.

Tal hecho, relata, causó un gran revuelo mediático nacional y todos los medios centraron su atención en Zalamea. “Al día siguiente de lo sucedido tenía más de treinta llamadas en el teléfono para dar respuesta y yo ajeno a todo lo que había pasado me quedé sorprendido con el impacto que había causado ese hecho”, continúa. “Entonces la obra de El alcalde de Zalamea empezó a cubrir todas las televisiones y radios nacionales dándonos una publicidad que jamás hubiéramos imaginado”. Siendo miembro de la SGAE, el director confiesa que habló con ellos para explicarles que lo que pedían no era viable para una obra que estaba interpretada por actores no profesionales que participaban de manera altruista. Finalmente, explica que se llegó al acuerdo de pagar un total de 2000 euros por los cinco años anteriores, es decir 95 euros por representación, tras haber recibido el apoyo multitudinario de la comunidad de artistas y actores, así como, de instituciones y medios de comunicación.

Mucho más que una obra de teatro

“Había que crear actividades paralelas que hicieran que la gente viniera al pueblo no solo a ver la obra, sino a pasar el día”. De ahí, explica, que crearan el mercado medieval y muchas de los talleres complementarios que tienen lugar en la localidad en la semana de la representación como las lavanderas o las Eras.

“En la actualidad tengo diez sketch escritos deseando llevarlos a la calle, con motivo del vigésimo aniversario de la obra dentro de dos años. Como las refraneras, las saetas, don Mendo y doña Hurraca”. Aquí hace referencia a la necesidad de gente nueva que siempre hay en la obra, “Esto está abierto a todo el mundo, la gente tiene la idea equivocada que es un círculo cerrado y que siempre son los mismos, estamos deseando que vengan personas nuevas”

Las claves del éxito

Él fundamenta el éxito en haber mantenido la obra en su esencia desde el principio, potenciando las partes buenas y no admitiendo demasiados cambios que pudieran hacer que el publico perdiera el hilo de la obra, porque comenta “lo que es bueno y funciona no es necesario cambiarlo, aunque he ido añadiendo cosas a lo largo de las ediciones, muchas de ellas propuestas por los actores o sugeridas por los propios vecinos”. En este tema recalca que la obra brilla en la plaza de la Constitución con el Dístylo al fondo, “si se moviera a otro pueblo o a otro lugar la obra perdería su propia esencia”.

La obra siempre ha ido hacia arriba, hasta el punto que el año pasado había apuntadas unas 700 personas. Es consciente del alcance de popularidad que ha adquirido la obra tanto en las fronteras de Extremadura como en el resto del país “El alcalde de Zalamea es algo que ya se sabe, que está ahí y la gente lo espera año tras año” recalca. La obra fue nombrada fiesta de Interés Turístico Regional en el año 2008 y además obtuvo la Medalla de Extremadura en el 2011, tras diecisiete ediciones creciendo y consolidándose en el mapa cultural de la región. El boca a boca ha sido siempre la mejor publicidad, “todo el mundo que venía a verla al año siguiente venia con alguien más”.

“Ahora la gente no se conforma con venir a ver actuar a un pueblo, aquí ya se ha adquirido calidad interpretativa”. Por ello confiensa, “hay que trabajar más”. Cuenta Nieto, que mucha gente piensa que van a asistir a una sencilla actividad teatral y cuando termina la obra quedan fascinados por el montaje, la interpretación y la puesta en escena. Los tres puntos clave, según el director, son los actores, la iluminación y el sonido.

Larga vida al alcalde

Al realizar un pequeño recorrido por los numerosos montajes que ha realizado a lo largo de su vida, confiesa: “El decano de este tipo de teatro popular en Extremadura ha sido El alcalde de Zalamea”. Expone que ha servido de precedente al resto de obras y montajes que se han hecho en la región y en el resto del país. “En este tipo de montajes de teatro se trabaja con sentimientos y emociones, es la suma del trabajo de muchas personas, el éxito es común para todos. Si no haces a todo el mundo partícipe del proyecto y le muestras que con esa pequeña parte que interpreta es igual de importante que cualquier otro, esto no funcionaría”. Con el lema nadie es imprescindible y todos son necesarios, habla de un futuro próximo de la obra, un futuro el cual, relata, algún será sin él “El alcalde de Zalamea continuará hasta que los vecinos quieran, y mientras yo esté capacitado para continuar, estaré con todos ellos”

“Siempre he dicho que esto es un monumento vivo a Calderón y a Zalamea hecho por sus propios vecinos”. Más allá de una obra de teatro, un proyecto de intervención cultural y de integración social, lo que está claro es que en estos veintitrés años que llevan dando vida a su alcalde, los ilipenses han escrito su propia historia para la posteridad.

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