Marina Ortiz de Gaete

La ausencia y el dolor

Libro de Isabel Allende
A FONDO En le bella Extremadura, nacía concretamente en Zalamea de la Serena hacia 1509, Marina, hija de una noble familia vasca. Tendría sus primeras escaramuzas y correrías infantiles como cualquier chica de su época. Su juventud estaría encaminada a la enseñanza y los oficios del hogar, para un día poder encontrar marido y colocarse como dueña de su casa.
Son estos años, recordemos que a partir de 1492 con el descubrimiento del Nuevo Mundo por Cristóbal Colón, empieza una época de arriesgado conocimiento del mar, los hombres marchan a "hacer las Américas" con cierto halo de incertidumbre por la vuelta y los avatares del mar que lo hacen hostil y endiablado.
Son años de conquistas y "reyes católicos", unificaciones de reinos y peleas internas, de una economía sumergida en el mundo semi-feudal con ciertos atisbos de salir del túnel del tiempo por las noticias que llegan de allende de los mares, llámense el oro y la plata de América.
Después de este inciso sigamos con nuestro personaje, Marina a los 18 años encontraría el amor en un oficial de los tercios del Emperador Carlos, aquellos ejércitos bien instruidos y que ostentaban ser el arma de guerra más letal de entonces. Aquel apuesto militar recién venido de Flandes donde había servido y donde se había curtido en mil batallas, que tenía a lo sumo una treintena de años, esbelto, robusto bien parecido y con cierto porte chulesco, si porque no decirlo, cierto aire marcial... pronto ambos se encontraron en estas calles de Zalamea sobrias y recias para sentirse atraídos, para expresarse su amor, contrayendo matrimonio el año de 1527. La flecha de cupido fue directa y sólo bastó un año para que Pedro y Marina se encontraran ante el altar. y ante una nueva y diferente aventura en su vida en común. Ocho años estuvieron así, ya que Pedro animado por las hazañas de otros descubridores marchó a la conquista de nuevos territorios, lo que hoy se llama Chile, en 1535.
En Extremadura quedaba en soledad una joven esposa de 25 años que no había procreado hijos y con una promesa de su marido de volver pronto por ella.
Pasaron 20 años sin apenas tener noticias y viviendo sola en su vieja "casa de los caños" de la calle Montenegro en Zalamea. Veinte años después, a finales de 1553 llegaron desde Chile enviados por Valdivia, su hermano Diego Nieto de Gaete junto a Jerónimo Alderete con el encargo de persuadirla de partir al lado de su marido. Llevaban la apreciable suma de siete mil pesos de oro para financiar el viaje de ella y sus parientes que quisieran acompañarla. Parecía ser que Valdivia, y digo parecía porque como veremos eran las suyas otras intenciones, quería restablecer su hogar y la descendencia que correspondía a la dignidad de un gobernante.
Sin embargo hubo otros motivos menos dignos que le obligaban a unirse nuevamente a su legítima mujer. Un lio de faldas y amancebamiento con doña Inés de Suarez hacen de él el blanco propicio de las iras de la Santa Inquisición. El 19 de Enero de 1554 obtiene licencia para pasar al Nuevo Mundo, embarcando en el puerto de Cádiz acompañada de muchos parientes en el navío Mondragón. Al desembarcar en las Indias en el puerto Nombre de Dios en Panamá para después seguir al sur, la comitiva se encuentra con el capitán Gaspar de Orense que le da la mala noticia de la muerte de Valdivia a manos de los indios araucanos..."los indios le tuvieron vivo tres días, comiéndole vivo a bocados". Se encontraba pues Marina otra vez sola, en un país desconocido y sin mas bagaje que las familias que arrastró en su ida.
DESCENDENCIA.-INFLUENCIA EN EL CHILE ACTUAL.
Resulta espectacular y curioso sin lugar a dudas, que todo el devenir de este país que marcó el destino triste y amargo de esta sencilla mujer, estén hasta hoy estrechamente ligado a las acontecimientos actuales y pasados de su vida. En efecto, aunque no tuvo hijos, podemos decir que un gran número de líderes del Chile del ayer y de hoy descienden de alguno de sus hermanos y de la familia que con ella llegaron a aquellos lugares. Ejemplos muchos, vidas y hechos a cientos, tanto es así que podemos decir sin recato que varios ciento de miles de chilenos descienden por vía legítima o natural de los parientes de esta humilde mujer, aunque paradójicamente no dejó descendencia.
Son descendientes suyos por parte de su hermano Cristóbal Ortíz de Gaete, Bernardo O'Higgins, Joaquín Lavín, Gabriela Mistral,Pablo Neruda, Ricardo Lagos, Abelardo Gaete, Augusto Pinochet.... De su hermano Diego Nieto Ortíz de Gaete lo son Isabel Allende, Patricio Aylwin, el cardenal Silva Henríquez, Eduardo Frei, Jaime Guzman...y de su hermana Catalina Ortíz de Gaete vienen Marcelo Ríos, Vicuña Mackenna, Alejandro Foxley, Jose Miguel Insulza y Sebastián Piñera actual presidente chileno...La lista es tan sorprendente como interminable
CONTRASTE DE FORTUNA
De doña Marina Ortíz de Gaete podemos guardas recuerdos y sentimientos encontrados, podemos anudar la paciencia de la que espera con la humildad de la que sabe encontrarse a la altura de su estatus. Esta mujer joven,sencilla y humilde levantó su imperio en su temperamento y en la espera del matrimonio. Su imperio fue la familia y en ella se refugió para seguir adelante, y esa ingente prole que creó en el Chile de ayer y en el actual le deben reconocimiento y admiración.
Esperemos que don Sebastián Piñera si algún día gira una visita por España vuelva sus ojos hacia la tierra de nacimiento de Marina y ose en visitarnos. Sería un honor para nosotros poder agasajarle con un buen recibimiento y unas buenas dosis de gratitud.
Marina nos dejó este simpar testamento, ella descansa desde el 12 de abril de 1592 en el subsuelo de la Iglesia de San Francisco de la Alameda, bajo la capilla de la Soledad. Descanse en Paz.