Un Belén viviente en miniatura.

Los niños de la guardería, de los cuales no sobrepasa ninguno los dos años de edad, fueron los protagonistas del Belén viviente representado en el pabellón polideportivo.

Los niños de la guardería interpetan a los personajes de Belén ante la atenta mirada de padres y familiares.
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Los padres y madres de los niños con edad escolar, no faltan a la cita en la que sus hijos llevan a cabo la ya tradicional representación del Belén viviente en el colegio. Una actividad navideña que se ha hecho popular y que cada año se espera con más interés, ya no solo por los pequeños interpretes, también por los padres, abuelos y familiares que se encargan de llenar los auditorios y aplaudir a los diminutos actores.
Ovejitas, pastorcillos, angelitos y como no, San José, la Virgen María y el niño Jesús, son escenificados por los alumnos del colegio para el disfrute de sus progenitores que, cámara de video o de fotos en mano y últimamente también el móvil, utilizan para inmortalizar el inolvidable momento al mismo tiempo que disfrutan de las diferentes escenas que interpretan.
Pero saliendo de lo rutinario, los auténticos protagonistas fueron los pequeños del Centro de Educación infantil o 'guardería municipal'. Un año más, las educadoras han preparado un nacimiento viviente cuyos personajes, por su tamaño parecían figuritas de verdad. Una narradora contaba la escena a interpretar y de la mano de las educadoras o cogidos en brazos algunos de ellos, puesto que muchos aun no han dado sus primeros pasos, realizaban los movimientos requeridos.
Enrique tan solo tiene unas semanas más que el autentico niño Jesús al nacer, por lo que su papel salió a la perfección, sin desmerecer los del Ángel anunciador, la Virgen María, San José, las posaderas, pastorcitas junto a una lumbre ficticia, la estrella anunciadora y lavanderas que lavaban sus ropas en un rio de 'papel Albal'.
Nada más entrañable y simpático para comenzar la Navidad.