Rodrígo de León Salazar

Es la España del Renacimiento en el arte y su evolución plateresca con rica decoración y minuciosidad

A FONDO

Hablar en estos momentos, mediados del siglo XVI, es hacerlo de una España inmersa en el modelo político de la Casa de los Austrias o Habsburgo, continuación o herencia de los Reyes Católicos, donde predominaba rodearse de funcionarios expertos en leyes que no pertenecían a la alta nobleza; y así el poder político quedó concentrado en su totalidad en manos del monarca de turno. Es la España del Renacimiento en el arte y su evolución plateresca con rica decoración y minuciosidad; también en estos momentos (1581) y tras la muerte del rey Sebastián primero de Portugal sin descendencia, su tío Felipe II descendiente directo reclamó los derechos al trono y emprendió lo que se dio en llamar la Unidad Ibérica. En las letras, la literatura y el teatro nos encontramos en el famoso Siglo de Oro español rodeado de personajes ilustres y magníficos como Calderón, Lope de Vega... con obras excelsas como El Alcalde de Zalamea, La vida es sueño, Fuenteovejuna, El Caballero de Olmedo... es sencillamente sublime. En cuanto a la Administración y gobierno de América, según avanzaba la conquista, los españoles fueron creando ciudades habitadas por colonos y desarrollando una administración, con su cabildo (municipio) y su concejo (asamblea de colonos) gobernado todo por su alcalde mayor.
Esta es la España en la que vivía nuestro personaje, un hombre de negocios, político y aventurero, nacido en Zalamea de la Serena en el primer tercio del siglo XVI y que decide emprender la aventura americana junto a su hermano (Juan Botello) allá por 1559 embarcándose ambos hacia Santo Domingo. Dicen las crónicas que el hermano debió quedarse allí y Rodrigo llega a Venezuela hacia 1578 más o menos, ya que en estas fechas aparece por vez primera en documentos que así lo acreditan enrolado en la expedición del capitán Garci González para la pacificación de los indios Cumanogotos.
Rodrigo de León participó así mismo en otras expediciones belicosas saliendo de unas mejor parado que en otras; a pesar de que no era hombre de armas, aceptó intervenir en estas acciones castrenses por no tener ocupación entonces o por compromiso moral.
Se sabe que en 1582 se casa con Isabel del Barrio, hija de Damián del Barrio, uno de los fundadores de Caracas. Por estas fechas sería el despegue económico de nuestro personaje en la vida caraqueña, siendo funcionario del cabildo. Este es el punto álgido y de inflexión de Rodrigo como gran hombre de negocios y como próspero terrateniente.


SU VIDA PÚBLICA EN VENEZUELA
Minuciosa y meridianamente, aunque de una manera breve, vamos a describir su vida pública y sus negocios a partir de 1590 en este país sudamericano. Rodrigo con lo poco que sabemos, jamás volvió a su patria y todavía hoy no sabemos ni el año de su venida al mundo, ni el de su muerte; solamente sabemos el lugar de su nacimiento y los años de actividad en esta parte del siglo que le tocó vivir.
Entre 1590-98 ocupa el cargo de alcalde de la Santa Hermandad; así mismo es su regidor entre 1593-94 con una gran prosperidad en los negocios que ha emprendido. Posee en estos momentos rentables encomiendas donde hoy se encuentra la ciudad de la Victoria y la de San Mateo. En los protocolos notariales de la cuidad de Caracas se pueden leer asentamientos de diversas operaciones de compra-venta que él mismo firma y que tienen una gran importancia mercantil en el devenir de la nación venezolana.
Rodrigo de León, junto a Tomás de Aguirre son nombrados, entre el 6 julio de 1603 y el 27 de octubre de ese mismo año, alcaldes ordinarios de Caracas a la muerte repentina del gobernador Alonso Suarez del Castillo.
Otra documentación donde aparece reflejado nuestro hombre, es la prohibición de la siembra de tabaco en la provincia de Venezuela para evitar el contrabando, esta orden está fechada a 6 diciembre de 1604, y en una disposición del cabildo caraqueño de 25 de junio de 1605, denegaba el permiso para que los españoles llevaran semillas de tabaco a España para sembrarlas.
Este fue Rodrigo de León Salazar, un hombre intrépido y luchador que supo dar un paso adelante y labrarse un futuro espléndido allá donde el mundo empezaba a nacer, allí donde el hombre empezaba a civilizarse y a enfrentarse al futuro con ansias de progreso y libertad.